Asimismo, entrena en su estudio de Manhattan a personas de diferentes clases sociales, edades, condición física, sexo y raza en el mismo espacio, lo cual para la época, resulta impactante y avanzado a su tiempo. De ahí que se diga que es un método UNIVERSAL. Su esplendor llega en esta etapa, en los años 30, donde las bailarinas modernas y avanzadas empiezan a ir a su estudio, moviendo a la alta sociedad a entrenar también en él.